¿Cómo evitar la violencia en la familia?
5 junio, 2020
¿Cómo saber si estoy sufriendo de ansiedad?
25 agosto, 2020
Show all

Hoy en día la disciplina sin retos suena algo difícil, sin embargo, no imposible.
La principal razón por la que muchos padres (lo cual es un motivo de consulta frecuente) se preocupan por mantener una convivencia equilibrada en el hogar, entre amor y limites, es por la mal interpretación de la palabra “limites” y “disciplina”, pues son muchos lo que piensan desde los dos extremos; uno, que es necesario las nalgadas y los castigos físicos para que los hijos hagan caso, y otro extremo que plantean evitar pegarle a los hijos pero también sienten miedo de exponer los límites, prohibir y expresar la palabra “NO”, lo que también se podría considerar un maltrato (ser permisivos o ausentes), ya que estamos promoviendo un futuro retador al momento en que se exponga al mundo, y se consiga con que no todo es como en casa y se deben cumplir unas normas.

Estas palabras tienen que ver con la implementación de rutinas, normas y hábitos en el hogar que promuevan el respeto y la responsabilidad en los miembros del hogar, con la premisa desde la aceptación y el amor, es decir, la aceptación de las capacidades e individualidades de cada hijo y el amor que podemos expresar desde una caricia, una abrazo, unas felicitaciones, un “eres capaz”, “tu puedes” y todos aquellos actos que hagan sentir a tu hijo que se encuentra en un lugar seguro.

La principal razón de la desobediencia, es la falta de equilibrio y conexión entre las conductas esperadas por edad en los niños, el reconocimiento de las intensiones de cada conducta, el estilo de crianza y la forma en como nos comunicamos con ellos, es decir, la manera en cómo transmitimos los mensajes. Una vez que estos elementos se identifican, evalúan, se podrá determinar una interacción familiar saludable, combinando también con normas, límites y rutinas sanas. Recordemos que el objetivo en la crianza es, formar futuros adultos independientes, emocionalmente sanos, por lo que más que solicitar que obedezcan debemos promover con amor y paciencia hábitos, responsabilidades, que con el tiempo lo internalizarán y se convertirán en actos automáticos como también en promotores de los mismos (esos que cultivaste en su niñez) con sus hijos

Escrito por:
Psicólogo Ruth Guanipa
Expertoe

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *