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¿Que hacer para envejecer saludablemente?

 

Los adultos mayores en nuestra sociedad juegan y jugarán un papel cada vez más importante. Son seres humanos que a través de sus años de existencia y plenitud pueden trasmitir a las generaciones más jóvenes, conocimientos, ideales, aventuras, sueños, temores, amores, desilusiones y otros aspectos concernientes a las diferentes facetas de la vida.

Indudablemente, a nivel familiar, cada vez es más frecuente que la población joven comparta no solo a sus abuelos, sino también a bisabuelos y hasta tatarabuelos, dado que las generaciones se han multiplicado en una edad más longeva y permite estas interacciones transgeneracionales.

Existen adultos mayores que por sus quebrantos de salud requieren una atención particular y merecen trato especial de parte de quienes se encargan de su cuidado, ya sea por familiares o personal especializado en esta área.

Aquellos adultos mayores que permanecen en casa, conservando sus vínculos familiares y se les hace sentir que son aún autoridad y así mismo que son seres con habilidades para continuar con los ritmos de la vida al interior de una familia, hace que ellos conserven su autoestima y la posibilidad de sentirse como personas útiles y en especial que son tenidos en cuenta para las decisiones de la familia.

Al contar con actividades intra y extra familiares para ellos como talleres de manualidad, actividades de gimnasia y recreación para que estén activos y se sientan con disciplina y la oportunidad de hacer cosas que en años anteriores no poseían el tiempo hace que sus lasos sociales se extiendan e interactúen con sus pares, es la posibilidad de sentirse vitales y con reconocimiento tanto para si mismo como para quienes están en su entorno, por ello la existencia de los clubs o centros para congregar a esta población son una alternativa con gran innovación y con unos objetivos específicos donde se busca la homeostasis entre cuerpo, mente y alma para fortalecer la calidad de vida.

Muchos adultos mayores, hacen que su vida se convierta en una aventura en contra reloj de la vida como aquellos recuerdos de niñez, están más libres y espontáneos para realizar cosas que en un pasado no llevaron a cabo, dado las ocupaciones, los esteotipos sociales o la falta de tiempo. Se muestran alegres, menos tensionados, disfrutan del aire libre, bailar, encargados de hacer diligencias en su hogar e incluso de cuidar y velar por el bienestar de sus nietos para apoyar el desarrollo educativo y económico familiar.

Nos encontramos con otra realidad, que medida que pasan los años y algunos adultos mayores van decayendo en su estado de salud, se van convirtiendo en un “estorbo” y en una “carga” para las familias, después de haber entregado su vida por sacar una familia adelante. Hijos y nietos concilian para enviarlos a un asilo o a un ancianato, con características de depositar la responsabilidad del cuidado de ellos a otros, subsanando con contribuir con los recursos económicos, más olvidado los compromisos emocionales, estos adultos mayores rápidamente decaen en su estado de salubridad sienten el abandono de sus familias, que no son importantes y mucho menos útiles. En ocasiones en sus creencias religiosas rezan y claman que sus vidas sean acortadas y que llegue pronto el momento de su muerte y así dejar de ser una “carga” para sus seres queridos.

Algunos familiares los visitan asiduamente, otros los fines de semana y por último algunos son olvidados por completo.

Tener un adulto mayor en casa o en un hogar para ancianos, requiere de potencializar o desarrollar dones como el amor, la paciencia, la bondad, la alegría, la paz, el regocijo y el saber escuchar.

“La tercera edad es una bendición de Dios, es una etapa que hay que vivir intensamente, teniendo en cuenta que no se trata de personas que se están despidiendo, sino que están caminando y pueden ofrecer mucho a la Iglesia desde su sabiduría, desde su experiencia de vida, desde su consejo. En el caso de los obispos eméritos también es así, envejecer es una bendición y su presencia es de gran riqueza en la Iglesia latinoamericana y caribeña”, señaló el sacerdote José Gregorio Melo Sánchez, en ese momento secretario del Departamento de Comunión Eclesial y Diálogo del Celam, en ocasión del primer Encuentro de Obispos Eméritos de América Latina y el Caribe que se desarrolló en 2015.

Los adultos mayores son mujeres y hombres, madres y padres que están con nosotros día a día en los diferentes entornos en los que nos movilicemos y el cruzar una mirada, una calle es ver en ellos su rostro con alegrías y tristezas de acuerdo a sus historias de vida.

Son seres majestuosos en sabiduría, consejo y de memoria que para ellos siempre el pasado fue mejor, porque había diferentes hábitos, modales y consideraciones para con ellos. La llamada modernidad y tecnología ha hecho que muchos se sientan analfabetos ante las nuevas herramientas que se utilizan para el conocimiento y la interacción humana.

Algunos gozan adultos mayores gozan de intercambiar enseñanzas de tecnología con sus hijos y nietos para actualizarse en los medios de comunicación y así fortalecer los lasos afectivos y emocionales. Por otro lado, están aquellos que temen en abordar nuevos aprendizajes en esta área tecnológica o simplemente no les interesa evolucionar a este nivel.

Nuestros adultos mayores son un regalo que la vida nos permite disfrutar para aprender de su experiencia de vida, es un tesoro andante, es un ser humano que aún cuenta con fortalezas y debilidades para acertar en las decisiones del día a día. Es un ser fabuloso en donde su esencia sigue en la búsqueda de comprender los ciclos de la vida. El tener o haber tenido un abuelo en casa es el mejor regalo que la vida nos puede otorgar, ellos tienen la posibilidad de rehacer sus errores como padres con quienes somos sus nietos. Los abuelos sanan las cicatrices que hicieron en sus hijos con los nietos porque es la oportunidad de liberar esta lección pendiente de la crianza que hizo en el pasado, dado que educo en ocasiones por ensayo-error.

Los recuerdos que los abuelos dejan en sus nietos son huellas imborrables por el cariño, amor, entrega y en especial por los sentimientos expresados con espontaneidad y transparencia sin temor a equivocarse en esta ocasión. Ellos vuelven a ser niños y disfrutan en plenitud el amanecer, el atardecer y el anochecer como el punto de encuentro de vivir y sentir la prolongación de su existencia, su tiempo libre es retribuido en acumular y compartir los gratos recuerdos de su caminar por esta existencia.

Una vez parten físicamente, honramos sus legados para perpetuar las enseñanzas que hacen que nuestras generaciones evolucionen. Invito a que el reto de hoy sea potencializar el don de escucha con un adulto mayor, invítalo a un helado, simplemente siéntate a su lado y así sentir su respirar y cruzar su mirada. Ellos son nuestro pasado…. y nosotros seremos el pasado de otros…. Que tu tiempo libre sea invertido en este ser que atesora los saberes más escondidos de la sencillez y simplicidad de la vida.

 

Escrito por:
Psicólogo Alejandra Gómez
Expertoe

 

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