Proyecto de vida
19 mayo, 2018
La importancia de decir lo que sientes
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Esta frase, es una  de las más repetidas en las relaciones de pareja que se inician o que por algún motivo, sufren un quiebre temporal o permanente.

Me ha inspirado en el tema del artículo, una amiga, quien pasa por difíciles momentos en su vida personal y está en la etapa de “enamoramiento” o de ser “cortejada”.

Los seres humanos, vivimos en un espacio similar en el tiempo y geografía (enero del 2017- España-Madrid, Lima-Perú, cero grados, cuarenta grados….. muerte de un familiar querido, pérdida del empleo, etc….…). Sin embargo, cada uno de nosotros, estamos viviendo nuestra propia realidad o historia de vida.

Nuestra realidad es “única”. Todos los personajes que comparten esta realidad (hijos, padres, amigos, parejas), nos acompañan en nuestro camino, más cada uno de ellos tiene también su realidad propia.

¿Cómo entonces, podemos asumir que nuestro tiempo para decir SI a una relación de pareja, puede ser exactamente el mismo, de otra persona que ha aparecido en nuestra realidad?

Indudablemente, las personas se relacionan en el ámbito de la atracción química y el amor.

Quienes se sienten atraídos,  pueden decidir coquetear libremente,  en lo que sería la gestación de lo que podría convertirse en algo duradero. Sin embargo, cada una de estas personas está en un momento distinto.

Cuando somos adolescentes, no suelen haber grandes diferencias. Todos tienen como objetivo, tener el primer novio o novia, darse el primer beso o hacer el amor.

A medida que nos vamos adentrando en la vida, comenzamos cada vez más a estar condicionados por la realidad individual: los estudios universitarios (para las personas que cursan las carreras que más demandan tiempo y esfuerzos), el cuidar de los hermanos ( para quienes tienen un solo padre o madre). Sin embargo, cuando más hay diferencias entre los momentos vitales, es cuando se ha cerrado un capítulo en una relación de pareja y sin querer ni buscar, esa persona entra en una posible nueva relación.

En ese momento, si una de las personas, está en una etapa fresca, porque no ha tenido nunca una relación de pareja, o al menos en algún tiempo, mientras que la otra, apenas comienza a saborear la libertad, en ese tiempo, hay una disparidad entre dos personas, quienes inicialmente se sienten muy a gusto, la una con la otra.

La pareja A ( la que mira ese encuentro, como el comienzo de una relación amorosa, seria y permanente) y la B ( quien necesita tener por un tiempo el espacio que no tuvo con su relación anterior), están en etapas diferentes en sus vidas.

Ambas se gustan, ambas disfrutan de la compañía de la otra,  más una de ellas, quiere salir corriendo porque teme escuchar la palabra: “compromiso”.

Siempre pienso que es una pena, que dos personas que se sienten tan a gusto, estando cerca, cuidándose mutuamente, acaben discutiendo e incluso enemistándose, por no ser capaz de dar uno al otro, lo que necesita.

Y es allí, donde esta reflexión, sobre las etapas “personales e individuales” de cada ser humano, toma relevancia.

Sin duda, todos podemos hacer el ejercicio de imaginarnos, algo que amamos y disfrutamos profundamente, pero para lo que en este instante, no tenemos fuerzas.

Algunas veces, incluso, nos quedamos sin fuerzas para seguir cuidando a nuestros propios hijos, cuando su comportamiento es todo menos apropiado.

Si podemos incluso permitirnos, no tener fuerza por un tiempo para arrastrar, a nuestros hijos, en los estudios, cómo podemos no permitirnos, darnos tiempo y espacio para aceptar compromisos de relación cerrada.

Estas reflexiones, van dirigidas a ambas partes en la relación de pareja: quienes no deben exigirse entrar en una relación, por miedo a perder al que es quizás su compañero de vida, tanto a quienes están preparados para jurar amor para toda la vida.

La experiencia me ha demostrado, que cuando se deja a alguien totalmente en libertad es cuando más cerca está ese ser humano, de acercarse. No ocurre esto solo con los humanos. Tengo un perro que huye de quienes quieren abrazarlo y se acerca a quienes no le hacen ni caso.

Así de contradictorios somos los seres vivos.

Dejar en libertad no es una práctica fácil, cuando pensamos que hemos conseguido a la persona de nuestra vida. Sin embargo, es importante preguntarnos, ¿qué etapa está viviendo esa persona en su realidad?

Si esa persona necesita la libertad como el aire, tal vez es el momento, de amar y aprovechar, para dar la libertad a esa persona que quiere estar con nosotros solamente “a ratos” y al mismo tiempo, aprovechar, para darse amor que no podemos darle, a nosotros mismos.

Observar con amor, a la persona que quiere estar con nosotros, más encuentro mil excusas para no comprometerse, puede darnos respuestas.

Sin duda alguna, “apresar”, conseguirá el efecto de “pánico” en la otra persona. Hay quien por sentirse presto, a pesar de sentir un alto grado de empatía y atracción química por una persona, puede salir corriendo de una relación.

Así que “estar el uno con el otro, para toda la vida”, no es cuestión de atraerse y amarse, es cuestión de los momentos vida de los integrantes. Hay quien nos ha amado más que seguramente nadie en el mundo y ha hecho su vida con una persona distinta. ¿Por qué?, porque no es solo cosa de amor.

El tiempo, las circunstancias, son claves en poder decidir comenzar una relación de pareja.

Así que si estás profundamente enamorad@ de quien te dice que no está preparad@ aún, tienes dos opciones:

  • Aceptarlo y acompañarle, sin pedir nada a cambio.
  • Dejarle marchar porque para ti, solo hace sentido la relación si hay compromiso

Las dos decisiones son totalmente válidas y correctas, porque en este momento de tu vida, lo que necesitas, no es necesariamente lo que la otra persona necesita.

Sigue tu instinto, lo que te produzca paz.

Si tu decisión de hace sentir triste, pero sientes paz, pues es la decisión correcta.

Es importante que no emitas en tu alma, juicios hacia la otra persona. Recuerda que no solo se trata de si te ama o no, se trata de ¿en qué momento de su vida está? y eso, debe ser abrazado y respetado por quien tenga consciencia de que lo más importante del mundo es no pasar por encima de uno mismo.

 

 

 

Escrito por:

Expertoe

 

 

 






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