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Más importante que aprender a leer es aprender a amar la Lectura.

He visto recientemente a muchas mamás obligando a niños muy pequeños a leer. Las observo imponer disciplina para que su hijo estudie una de esas lecciones de “mi mamá me ama”, para que lea en voz alta dos o tres líneas de forma entrecortada. Me preocupa inmensamente la cara de fastidio, tedio e incluso rabia con la que el niño realiza estas actividades, a mi juicio innecesarias e inadecuadas para tan tierna  edad.

No discuto la buena intención de esas prácticas, sé que estas madres lo hacen pensando en la importancia de que el niño adquiera la herramienta de la lectura. Y allí es donde hoy me permito realizar esta reflexión. ¿Realmente es importante que el niño aprenda tan temprano a leer? No discuto la importancia de la lectura, al contrario precisamente porque sé que saber leer adecuadamente puede significar el éxito o el fracaso de la vida académica, propongo que nuestro mayor esfuerzo se vuelque hacia lograr que el niño vincule la lectura con el placer. Que identifique la actividad con una ventana hacia el conocimiento de cosas interesantes, bellas, agradables. Y de esta forma siempre tenga una sana disposición hacia los libros, la lectura y el saber.

Mi invitación entonces es a que cambiemos la estrategia, que dejemos de obligarles a aprender a leer y que nos enfoquemos en sembrarles el amor por la lectura, los libros y el conocimiento.

Para ello no conozco mejor metodología que la de leer junto a quienes se ama. No sé de ningún niño que haya sobrevivido al hábito de leer un cuento para dormir sin desarrollar un amor profundo por quien le lee el cuento y por los libros.

Generemos espacios de placer para la lectura. Llevemos a nuestros hijos a los pabellones infantiles de las ferias de libros. Utilicemos los préstamos de cuentos de las Bibliotecas Públicas (sí, eso existe y es gratis) Revisemos la agenda cultural infantil y acudamos a lecturas dramatizadas y horas del cuento.

Dependiendo de su edad podemos turnarnos con ellos para leer, que de vez en cuando sea tu hijo quien te lee un cuento, te de un besito y te arrope. Puedes también incentivarlo a escribir sus propias historias, para luego leerlas y hasta dramatizarlas juntos. No importa si aún no sabe leer, puedes hacerlo tú por él y estoy segura de que será de las cosas más bellas, divertidas y provechosas que puedan hacer juntos.

La mecánica de la lectura siempre se aprende. Pero no todo el que sabe cómo suena una letra con otra sabe extraer la magia del lenguaje de un montón de tinta. Esa diferencia es fundamental para que se pueda disfrutar de leer, y nosotros como padres podemos convertirnos en magos para transformar junto a ellos una actividad de tedio, obligación y  frustración en una actividad lúdica, divertida, amorosa y feliz.

Haz del primer acercamiento de tu hijo a los libros una experiencia feliz, estarás sembrando en él la semilla del amor por el saber y garantizándole horas infinitas de placer y plenitud junto a los libros. Quien ama la lectura nunca estará solo ni aburrido.

 

Escrito por:

Isabel Blanco

Expertoe

 

 

 






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