¿Cómo mejorar la autoestima?
25 mayo, 2018
Busca la Perla en tu pareja
26 mayo, 2018
Show all

Se habla de la biología del amor en cuanto a que en el encuentro amoroso se produce hormonas relacionadas con el mismo, así tenemos que la oxitocina, una hormona y un neuropéptido, sintetizada por células neurosecretoras en el núcleo supraóptico y el núcleo paraventricular del hipotálamo, desencadena la contracción del útero y la liberación de la leche. Pero cuando se introduce en el organismo una sustancia que impide la acción de la oxitocina, una hembra ya no se apega a su compañero. El producto no impide el acto sexual, pero adormece las respuestas del sistema límbico.

El acto sexual mismo también estimula la secreción de oxitocina, lo cual explica el carácter espasmódico del placer físico puesto que esta sustancia contrae el útero y algunos otros músculos. Si hay un déficit de los circuitos límbicos de la memoria o si la especie segrega sustancias antioxitocina, después del acto sexual, el compañero pasa a ser un desconocido. Los machos segregan menos oxitocina, pero son, en cambio, más sensibles a la vasopresina, una hormona neurohipofisaria que es liberada desde el lóbulo posterior de la glándula pituitaria en respuesta a una reducción del volumen del plasma o en respuesta al aumento de la osmolaridad en el plasma. Cuando se les ha bloqueado esta hormona, ya no se apegan a la hembra, aunque continúan mostrándose agresivos con los machos intrusos.

El acto sexual humano responde a un encuentro entre un estímulo externo y una receptividad interna. Pero sólo se prolongará en un vínculo de apego si participa un mecanismo de memoria. Ciertas personas no poseen esta memoria a causa de fallas biológicas. Otros tienen miedo al vínculo por razones psicológicas. Y la cultura por su parte, organiza circuitos sociales que alientan ese vínculo, como en Occidente, o que lo descalifican, como en la antigua Roma. Para complicar aún más las cosas, se ha podido medir que una caricia física aumenta en la mujer la secreción de oxitocina, tanto como una caricia verbal, pero menos que el aumento hormonal que provocan el amamantamiento o el placer sexual.

La oxitocina es un péptido de nueve aminoácidos (un nonapéptido). Su secuencia es cisteína – tirosina – isoleucina – glutamina – asparagina – cisteína – prolina – leucina – glicina. La estructura de la oxitocina es muy similar a la de la vasopresina (cisteína – tirosina – fenilalanina – glutamina – asparagina – cisteína – prolina – arginina – glicina), también un nonapéptido con un puente disulfuro, cuya secuencia difiere de la de la oxitocina en solo dos aminoácidos.

Un placer compartido aumenta la oxitocina, cuyo receptor más sensible se encuentra en el hipocampo de los circuitos de la memoria. Esto implica que el hecho de desear a alguien provoque una emoción sexual al mismo tiempo que un mejoramiento de la memoria. La asociación del bienestar y la memoria explica el poder euforizante de la familiaridad.

 

Referencia

Cyrulnik, B. (2007). De Cuerpo y Alma. Neuronas y Afecto. Barcelona: Gedisa.

Escrito por:

Dr. Félix Piñerúa Monasterio

Expertoe

 

 






Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

WhatsApp chat