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La pregunta es:

¿Por qué queremos desesperadamente salvar algo, cuando como a una planta, no le regamos día a día?

Claramente, el pasado,  pasado es y no podemos hacer nada ni culparnos,  por lo que no hicimos.

Pero insisto:

¿Por qué queremos salvar nuestro matrimonio?

La reflexión que les pido que hagan es si, tenemos miedo de estar solos y es por temor por lo que seríamos capaces a dejar de ser incluso nosotros mismos, o es por amor.

Cuando se sabe lo que es,  estar juntos por muchísimos  años, se entiende, cómo desmontar una estructura de vida, puede ser casi tan duro como quedarse sin el aire que necesitas para respirar.

Desde el punto de vista católico, el Matrimonio, es tan sagrado como el Bautismo y de él, nacen los hijos, quienes para vivir en los valores del Catolicismo, necesitan crecer y desarrollarse en el marco de una pareja que vive respetando los valores de la Iglesia.

El párrafo anterior, pudiese parecer, sacado de un libro de religión Católica. Sin embargo, nos gustaría, respetando cada una de las ideologías de quienes lean este artículo, hacer un par de observaciones:

  • En cualquier tipo de relación, es importante que se respeten algunas “normas” de convivencia
  • Más allá de la convivencia misma, cualquier relación necesita estar encuadrada dentro de una serie de valores, para garantizar que las partes que la conforman, se sientan “justamente” tratadas y consideradas

Cuando una pareja se casa por amor y con una gran ilusión, las bases son una piedra perfecta para permitir que dicha relación, que será convertida en una familia, dure “hasta el fin de los días”.

Sin embargo, cuando no se recuerdan, de manera diaria, qué es el Matrimonio y qué debe hacer el uno por el otro, los quehaceres del día a día, los problemas y tristemente los hijos, hacen que lo que era amor, se convierta simplemente en una estructura que permite sostener: una hipoteca, cuotas del coche, matrículas del colegio de los hijos, temas de salud de los padres de la pareja que se van haciendo mayores.

¿Y el matrimonio? ¿Y esa unión que se hizo entre solo dos personas?

Eso se pierde, se esfuma, se difumina…

Normalmente, si no aparece un tercero en la pareja, esa relación puede continuar así toda la vida. Lo que fue amor se convierte en compartir al 50% los gastos y los problemas.

En un Reciente Retiro matrimonial, realizado por el Movimiento Focolar de la Iglesia Católica, se pedía a las parejas que buscasen “la perla” en el otro.

“La perla”, era ESO que hizo que esa pareja que ahora se desconoce, se enamorase un día, hacía muchos años una de la otra.

Cuando las parejas hacían ese ejercicio, nacía un hermoso brillo en sus ojos. Era como si nuevamente, hubiesen desempolvado, algo sagrado, más tirado en cualquier esquina de la casa y lleno de polvo.

Un retiro de pareja, es una maravillosa oportunidad, para recordar lo que es un matrimonio.

En este retiro Focolar,  llamaban al Matrimonio: “nuestro primer hijo”. Lo decían una y otra vez.

Y así lo llamaban, para que esa sagrada unión entre dos almas y dos cuerpos, volviese a ser lo primero y lo más importante en la vida de parejas que ahora, estaban llenas de los problemas de los hijos, de los padres mayores y de quien sabe cuántos más compromisos y preocupaciones.

Recordar, que nuestra función es “cuidar al otro”, tanto como a nosotros mismos, parece algo obvio, pero muy olvidado en los matrimonios de hoy.

Quédate quieto en silencio, busca “la perla”…. “su perla”… la perla de quien una vez, por alguno o muchos motivos fue el amor de tu vida.

Tal vez, esto pueda ser el comienzo para aunar fuerzas y comenzar de nuevo.

 

Escrito por:

Expertoe

 

 






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