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¿A qué llamamos cambio?

Cambio es el concepto que denota la transición que ocurre de un estado a otro, por ejemplo:

El concepto de cambio de estado de la materia en la física (sólido, líquido y gaseoso).

En esa transición se dan distintas fases que facilitan y/o promueven el cambio.

Siempre que hay un cambio hay un duelo.(Estado que aparece por no conocer el proceso).

El duelo es el proceso de adaptación emocional que sigue a cualquier pérdida. Esta puede ser el fallecimiento de una persona cercana, la ruptura de una relación de pareja, el haber perdido un miembro del cuerpo a causa de un accidente y/ o enfermedad u otra circunstancia que implique una pérdida.

¿Fases del proceso del Duelo?

En los seres humanos hablamos de varias etapas o fases dentro de todo proceso, que son:

1) Negación y aislamiento: la negación nos permite amortiguar el dolor ante una noticia inesperada e impresionante; permite que nos recobremos. Es una defensa provisoria y pronto será sustituida por una aceptación parcial: «no podemos mirar al sol todo el tiempo».

2) Ira: la negación es sustituida por la rabia, la envidia y el resentimiento; surgen todos los por qué. Es una fase difícil de afrontar para los familiares que rodean a la persona que se encuentra aquí.; esto se debe a que la ira se desplaza en todas direcciones, aun injustamente. Suelen quejarse por todo; todo les viene mal y todo es criticable. Luego pueden responder con dolor y lágrimas, culpa o vergüenza. La familia y quienes los rodean no deben tomar esta ira como algo personal para no reaccionar en consecuencia con más ira, lo que fomentará la conducta hostil del doliente.

3) Pacto o negociación: ante la dificultad de afrontar la difícil realidad, más el enojo con la gente y con Dios, surge la fase de intentar llegar a un acuerdo para superar la traumática vivencia.            Se       trata    de       poder  alcanzar        ciertos            objetivos        temporales.

4) Depresión: cuando no se puede seguir negando la persona se debilita, adelgaza, aparecen otros síntomas y se verá invadida por una profunda tristeza.

Es un estado, en general, temporario y preparatorio para la aceptación de la realidad en el que es contraproducente intentar animar al doliente y sugerirle mirar las cosas por el lado positivo: esto es, a menudo, una expresión de las propias necesidades, que son ajenas al doliente.

Esto significaría que no debería pensar en su duelo y sería absurdo decirle que no esté triste. Si se le permite expresar su dolor, le será más fácil la aceptación final y estará agradecido de que se le acepte sin decirle constantemente que no esté triste.

Es una etapa en la que se necesita mucha comunicación verbal, se tiene mucho para compartir. Tal vez se transmite más acariciando la mano o simplemente permaneciendo en silencio a su lado.

Son momentos en los que la excesiva intervención, (sobreprotección) de los que lo rodean para animarlo, le dificultarán su proceso de duelo. Una de las cosas que causan mayor perturbación es la discrepancia entre sus deseos y disposición y lo que esperan de ellos quienes los rodean.

5) Aceptación: quien ha pasado por las etapas anteriores en las que pudo expresar sus sentimientos, su envidia por los que no sufren este dolor, la ira y la depresión contemplará el próximo devenir con más tranquilidad. No hay que confundirse y creer que la aceptación es una etapa feliz: en un principio está casi desprovista de sentimientos. Comienza a sentirse una cierta paz, se puede estar bien solo o acompañado, no se tiene tanta necesidad de hablar del propio dolor… la vida se va imponiendo. Muchas personas se retraen lentamente del mundo que los rodea y aumenta su necesidad de descanso. A menudo muestran una singular expresión de serenidad y paz llena de dignidad humana.

No todas las personas pasan por todas las etapas. Dependiendo del nivel de desarrollo emocional de cada persona se vivirá de una forma adaptada o desadaptada. Hay que tener en cuenta que el duelo es una respuesta a un estresor identificable, como puede ser la pérdida de un ser querido. Lo que determina que un proceso de duelo se convierta en algo patológico es:

El apego.

El que haya resistencia al cambio en la transición de una fase a otra, hace que se convierta en algo desadaptativo.

El tiempo nos sirve para evaluar si una persona se ha quedado estancada en alguna fase o si hay algo que no quiere soltar. Es decir, si está impidiendo el proceso de transición.

Para poder afrontar un proceso de duelo de una forma adaptativa tenemos que darnos permiso a sentir las emociones que surjan. Normalmente en un evento estresante como es la pérdida de alguien, suelen aflorar muchas emociones, sentimientos y comportamientos que hemos reprimido durante nuestra vida.

El duelo bien gestionado es una oportunidad para sanar nuestro interior, para observar qué partes de nosotros mismos hemos desatendido y para mirar hacia el vacío que se ha generado dentro de nosotros y que tanto dolor nos causa. Es una oportunidad para reflexionar sobre qué cosas son importantes en nuestra vida, a qué le estamos dando prioridad y cómo podemos vivir una vida más rica y plena. Es una invitación a darnos cuenta que nuestra vida es valiosa y que es necesario cuidarla en cada momento para sentirla y vivirla de una forma plena. Esto no implica que no haya dolor, sino que el podemos evitar sufrir y cronificar estados.

 

Escrito por:

Cristina Ballenilla

Expertoe

 

 






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