Solucionar una Infidelidad
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Cuando una pareja vive un proceso de infidelidad, con frecuencia se sienten víctima y perpetrador y cada uno por separado vive su proceso desde la ofensa, la culpa o la agresividad, elementos que contribuyen a mas separación entre  ellos.

En relación a los hijos observamos diferentes conductas por parte de los padres: unos interpretan que por ser niños pequeños no se dan cuenta de lo que pasa y que el problema que viven es tan grande que se convierte en su prioridad; otros consideran que los hijos deben tomar partido con alguno de los miembros de la pareja; otros consideran que deben hacerle ver a los hijos que el responsable de la traición es el malo de la partida; y así sucesivamente como terapeutas hemos visto diferentes comportamientos en los padres.

Si se trata de padres responsables con sus hijos, deben de comprender, que cuando los hijos viven procesos de sus padres que pueden finalizar en una separación, su mundo emocional se altera, al ver derrumbado su ideal de familia. Incluso cuando los padres intentan ocultar la situación caótica, los hijos siempre intuyen que algo grave pasa, pues perciben cambios de conductas entre sus padres y en relación a los hijos. Y luego cada hijo dependiendo de su edad, personalidad y madurez emocional, hará las interpretaciones correspondientes y elaborara sus pautas emocionales que quedaran guardadas en su arquetipo de niño interior, con sus respectivas consecuencias a corto, mediano y largo plazo.

La pregunta que deben hacerse ambos padres es: ¿Qué debemos hacer para causar el menor efecto negativo en nuestros hijos con la situación que estamos viviendo?

Los padres  deben saber que al perderse la estructura de la familia el efecto sobre los hijos puede ser devastador. Por ello deben separar su conflicto de adultos, de su responsabilidad como padres y abrir un espacio de comunicación para ponerse de acuerdo sobre las acciones a seguir.

Algunas recomendaciones al respecto son:

 

  • Los padres deben ponerse de acuerdo en que es lo que le van a informar a los hijos, que deben participar ambos en esa conversación y que el objetivo principal es que los hijos se sientan seguros y protegidos por ambos.
  • Reconocer delante de los hijos que como pareja tienen en ese momento un conflicto, que es independiente de la conducta de los hijos, que ellos van a resolverlo como adultos y que ya les informaran de las decisiones que tomen.
  • Se deben evitar las acusaciones, discusiones o herir la dignidad del otro delante de los hijos
  • Nunca se debe manipular o amenazar a los hijos buscando la aprobación o desaprobación de la conducta de los adultos.
  • Se debe reforzar la atención a los hijos, demostrándoles con frecuencia el amor que se les tiene.
  • Recordar que los niños no tienen la suficiente madurez emocional como para encarar los problemas de los adultos, por el contrario se comportan de manera egocéntrica y se hacen más demandantes.
  • Al hablar con sus hijos, es muy importante asegurarles que siguen siendo amados y respetados por ambos padres y que nada puede cambiar eso.
  • Es importante estar atentos a los sentimientos de culpa que puedan surgir en los hijos.
  • Para evitar que surjan inseguridades o desconfianza sobre el afecto de los padres, es importante mantener un vínculo estrecho con los hijos, que los haga sentir que son amados.
  • La decisión de los padres de si continúan o no con la relación, debe estar basado en su propia emocionalidad y nunca debe ser una decisión de “sacrificio” por los hijos.

 

“Todo puede tener belleza, aún lo más horrible”

Frida Kahlo,

 

Escrito por:

Dra. Edda Mujica Riera
Expertoe

 






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