El Perdón: Sanar para Avanzar

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Sacando el perdón del significado de cualquier doctrina y más allá de las formas religiosas, perdonar sana nuestras almas y nos libera, “escribo esto porque muchas personas cuando les digo de practicar el perdón se revuelven en sus sillas por el mal uso de la palabra o quizás por lo que unen a ella”

Yo trabajo el perdón desde la inteligencia emocional, cuando percibo que la persona está enganchada en el sentimiento nocivo de la culpa y/o el resentimiento, porque por ejemplo, cuando se vive con la emoción del resentimiento, uno siente y revive, el sufrimiento una y otra vez sin querer desapegarse de él, quedándose en el dolor del moratón emocional que sufrió y que ahora le bloquea en el avance de su propia libertad. 

Al entrar en la toma de consciencia de qué es lo que tiene atrapada a la persona, en volver a sentir otra vez lo mismo, encuentro que la mayoría se escudan en el victimismo de lo que el otro le hizo, que son meras expectativas propias de lo que esperábamos que hiciese, y al no cumplir esa fantasía mental, queda dañana sin darnos cuenta de que en las relaciones lo que sucede es siempre “cosa de dos”, por lo cual se ha de tomar también una responsabilidad de lo acontecido. 

Lo primero es comprender qué pasó, comprenderme a mí mismo y comprender al otro, pasar a aceptar qué llevó a ambos a actuar de esa manera, entendiendo los bagajes de cada uno, de donde venían, lo que se llama ponerse en los zapatos del otro llevando los propios, y por último “soltar”, liberar esa carga emocional que duele y desde donde uno puede perdonarse y perdonar. 

Es un tránsito de toma de conciencia sincera y honesta con un ingrediente imprescindible que es ponerle AMOR, mucho amor a mi corazón y mucho amor al ser con el que tengo o tuve el conflicto para poder liberarme, y cómo yo digo: “hazlo aunque sea sólo por tí mismo, quédate libre de esos sentimientos nocivos que te hacen mal y te intoxican el cuerpo con pensamientos de autodestrucción de un pasado que ya no existe”. Seguro que lo hiciste lo mejor que sabías en ese momento, que te ha dado conocimiento de tí mismo a través del otro y has podido ver partes de tí que incluso desconocías, que te ha llevado a la ira, al odio, a tus deseos más primarios…y que ahora gracias a poderte ver en tu espejo puedes transformar para ser tu mejor versión. 

Las personas que no sueltan, que no quieren reconocer su parte de implicación, sus juegos a no desprenderse de ese resentir, es normalmente porque tienen unos beneficios cara a los demás, y volver a revivir las situaciones contándolas y resarciéndose desde la víctima, mira lo que me hizo, pobre de mi, etc…les dá un protagonismo desde el  “ego mal educado” para conseguir atención, lástima de los demás que les lleva a sus dosis de satisfacción egoíca. 

Desde aquí decirles que eso, lo único que hacen es desgastar sus vidas, dejarlas más enganchadas al sufrimiento, desde ahí no hay avance, son presas de ellos mismos y ya es sabido que llevan a la enfermedad porque el dolor físico es el dolor emocional. Si te encuentras en un caso así, donde no quieres perdonar, te diría que el daño mayor te lo estás haciendo a ti mim@, que hoy es un maravilloso día para comprender qué paso, qué no has dicho y/o expresado, y sobre todo dar luz a qué beneficio estás teniendo para no perdonar.

Empieza a perdonar, a soltar, a aceptar para sanar esa parte de tí, para avanzar y ser libre apoyándote en el AMOR.

 

Escrito por:

Susana Espelleta

Expertoe

 



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