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Motivación al logro ¿De qué se trata?

David McClelland, psicólogo de la Universidad de Harvard, fue uno de los primeros en investigar y hablar sobre la motivación al logro. Para McClelland, la motivación al logro corresponde al esfuerzo por sobresalir de la media, lo cual nos lleva a fijarnos metas ambiciosas. La persona con alta motivación al logro necesita hacer cosas para demostrarse a sí mismo que es capaz de hacer lo que se propone. También requiere irse poniendo nuevas metas cada vez que logra la anterior. Esto lo lleva a evolucionar y convertirse cada día en una mejor versión de sí mismo.

Según McClelland hay cinco características de la personalidad asociadas con la motivación al logro que son:

  1. La búsqueda de oportunidades e iniciativa:

Donde otras personas ven problemas, los empresarios ven oportunidades y toman la iniciativa para convertir esas oportunidades en negocios ventajosos.

  1. Persistencia:

Consiste en mantener fija la mirada en la meta, aunque a veces debamos cambiar las estrategias para llegar a ella. Más sin nunca detenernos. Los emprendedores se levantan una y otra vez, e interpretan este hecho no como fracasos sino como experiencia que los ayudará a alcanzar sus objetivos.

  1. Cumplimiento de los compromisos:

Mantienen sus promesas frente a sus clientes y su equipo, incluso a pesar de que deban hacer sacrificios.

  1. Exigencia de calidad y eficiencia:

Necesidad de realizar la cosa mejor, más rápido y con menos recursos sin sacrificar la calidad.

  1. Toma de riesgos calculados:

Según las investigaciones este es uno de los aspectos más importantes de la actividad empresarial. Asumir riesgos luego de sopesar las posibles consecuencias de los escenarios a los que se enfrenta. Es decir, un empresario está dispuesto a asumir riesgos, pero de manera controlada, eligiendo opciones que implican un desafío moderado pero alcanzable.

También McClelland habla de dos motivaciones más en el ser humano

La motivación al poder y la motivación a la filiación. La motivación al poder la podríamos describir como la necesidad de ejercer poder sobre otros, estar a cargo. Por su parte la motivación a la filiación está más relacionada con mantener buenas relaciones interpersonales, ser aceptado y sentirse parte de un grupo o comunidad.

Estudios más extensivos de McClelland demuestran que en los países más desarrollados predomina la motivación al logro sobre la de poder y a la filiación.

¿Cuál crees tú que es tu mayor motivación?

Una Frase motivadora

En cierta ocasión escuche a uno de mis Master Coach comentar cual fue la mejor frase motivadora que le había dicho a un cliente.  En esa ocasión nos comentaba que durante una sesión de coaching y en el fluir de la conversación el cliente le solicito que le diera una frase motivadora, una frase para llevar donde fuere y que lo inspirara a trabajar, a disfrutar la vida, la familia y a no postergar o posponer; el dice que respiro, lo observo un momento y le dijo: “No sabes cuándo te vas a morir y no sabes cómo vas a estar mañana”.  Adicional yo complementaría con la frase, “No sabes cuándo se van a morir los seres cercanos a ti y tampoco sabes cómo van a estar mañana”.

La motivación y su frase como reflexión

Esa frase lo llevo a la reflexión y a partir de ese día, el cliente dejo de postergar y suponer que tenía mucho tiempo por delante, se dio cuenta que hacer un cambio en su vida asustaba, pero lo asustaba mas no hacerlo y luego lamentarse por no haberlo hecho.  Se dio cuenta que daba por hecho que tenía mucho tiempo por delante; tiempo para iniciar sus proyectos, el mejor momento para conversar con sus familiares y amigos, la oportunidad perfecta para expresarle sus sentimientos a su pareja, posponer el helado que le provocaba en ese momento y más.  Se dio cuenta que era cierto, no sabía cuánto tiempo más tenía en esta vida y no lo estaba aprovechando.

La motivación y el temor

Había pasado mucho tiempo viviendo desde el temor, la rabia de lo injusta que había sido la vida con él, juzgando el pasado, quejándose de cómo no se le habían dado sus planes, reclamando al entorno, culpando a las circunstancias y a la vida. No estaba valorando ni agradeciendo lo que tenía, vivía enfocado en todo lo malo que le sucedía y en lo que no había salido como él quería.  Y al estar enfocado en esto le ocupaba mucho tiempo, sufría de desgaste físico y emocional; era el tiempo del que se quejaba que no tenía o no le alcanzaba para disfrutar, para desarrollar sus proyectos, aprovechar sus oportunidades.  Dejo de compararse con los demás, de esperar las condiciones ideales para iniciar y tomo responsabilidad de su vida.

La motivación y la toma de decisiones

Comenzó a hacer todo aquello que había postergado y tenía pendiente, las conversaciones con familiares, amigos, parejas.  Los gustos que se había querido dar y pospuso.  Los paseos, las visitas, empezó a salir de todos sus pendientes.

A partir de allí, inicio su camino, empezó a planificar y ejecutar casi al mismo tiempo; empezó a valorar y disfrutar cada momento en su presente, no dejaba nada para después, porque en la espera del después, podía perder los mejores momentos de tu vida.  Entro en una vida de contemplación y ejecución, donde la satisfacción y la alegría brotaban por sus poros.  Se equivocaba y corregía, acertaba y celebraba, comenzó a vivir su presente.  Valoraba sus dones, capacidades, talentos y su fuerza interna para realizar todo aquello que se proponía.

Yo te invito a preguntarte y responderte, ¿Qué es eso que si lo haces cambias el resto de tu vida? ¿Qué esperas para empezar?

 

Escrito por: Irulu Labarca

 

 

 



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