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El ser humano, sin duda, resulta una compleja suma de elementos integrados en un mismo transitar de vida. Las personas están compuestas por un mecanismo biológico bien interesante, el cual no está separado de las emociones, sentimientos, pensamientos, alma y espíritu. Conocer y profundizar la esencia de un ser humano implica emprender un estudio abordado desde varias perspectivas diferentes, sin embargo íntimamente relacionadas. En el mismo orden, hacer vida en pareja va más allá de un simple acoplamiento entre las partes.

Conocerse, aceptarse, adaptarse, entenderse y aun así amarse puede resultar en muchos casos un camino cuesta arriba, dependiendo de qué tanta influencia tiene el ego en nosotros. Recordando que el ego es una fuente de distinción y personalidad, pero a su vez, también es fuente de sufrimiento. El ego es el único fragmento capaz de sufrir en la existencia humana, está muy en sintonía con la mente y el miedo y sufre cuando no está bien sintonizado con el alma y la consciencia, cuando es dominado por sus caprichos, deseos, comparaciones, vacíos y carencias, es allí cuando está a punto de abrirse la gran puerta al día a día de muchos, el drama.

Son muchos los casos en los cuales las personas son dirigidas por sus registros pasados, por sus vacíos, carencias y dramas, mostrándose así una figura bien importante en la vida de todos, El Niño Interno. Sin embargo, este niño interno puede presentarse en la forma del niño herido, acompañándonos toda la vida en nuestra mente profunda y haciendo de las suyas sin que lo notes. En esta parte del camino te hago la siguiente pregunta, ¿Qué ocurre cuando los niños deciden ser pareja?

Las cegueras emocionales, los puntos ciegos, la inconsciencia, lleva a las personas en vivir piloteadas por su ego, mente y traumas. Estas personas suelen ser dramáticas y emocionalmente sensibles. En su transitar de vida transcurren situaciones comunes como graduaciones, bailes, reuniones, viajes, y también algo de trascendencia humana, la unión en pareja y el cultivo de la familia. Y hasta este punto todo pareciese relativamente normal, pero, su vida no ha sido guiada conscientemente y esto representa la gran diferencia. Pues, según la vibración del corazón y la mente, en esta sintonía atraerás a alguien similar para tu transitar en la vida.

Cuando la persona muestra en sus patrones traumas y vacíos de la infancia, en su vida adulta muy probablemente estará conectada con una persona similar en la relación de pareja, lo parezca o no, la otra persona en un funcionamiento diferente complementará miedos y vacíos por también tenerlos. Aquí los niños heridos deciden ser pareja, quedando en segundo plano el pensamiento consciente adulto. Por consiguiente, los resultados van enfocados en el control, el apego, la manipulación, el conflicto y el abuso en muchos sentidos. La buena noticia aparece cuando el sufrimiento mueve las bases de nuestra existencia y aparecen muchas preguntas con apetito de información, y es allí cuando se muestra un pensamiento adulto consciente, el cual puede dirigir sabiamente las decisiones en la vida de las personas. Aunque, en muchos casos, esta voz es ignorada en la mente de aquellos que son adictos al sufrimiento y deciden no gestionar ni resolver sus situaciones de vida.

La sanación es la única vía real de solución y evolución en la vida del ser humano, es un proceso que conduce a observar las razones por las cuales obtienes tales resultados, y a su vez, también es ubicar las soluciones pertinentes al respecto, sin dejar de lado los procesos de perdón, aceptación, rendición, entendimiento y proyección. La sanación existe siempre y cuando se decida por ella.

Cuando los niños heridos deciden ser pareja, la solución se enfoca en sanar esos niños heridos, para que puedan sentirse amados, protegidos, respetados, acompañados y apoyados en todo momentos, fortaleciendo así internamente la vida en pareja del adulto consciente.

Que sea el amor la conexión maravillosa de las personas y no los vacíos de la infancia.

Escrito por:

Psicoterapeuta Álvaro Abreu
Expertoe

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