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Indudablemente un sinfín de procesos bioquímicos ocurren cuando miramos a esa persona especial desde la primera vez y en los momentos siguientes. Muchas veces se describe como un flechazo travieso de cupido y empieza un enamoramiento, sin embargo, son procesos cerebrales en tus patrones de pensamiento que según tus creencias, crianza, expectativas y manera de ver el mundo pueden hacer a una persona increíblemente perfecta en sus inicios. Sin olvidar que todo se va gestando en nuestro interior y esto es un indicativo de lo relativo que son las situaciones.
Las rutas neuronales hacen su labor, se ven activadas mediante estímulos externos, como un perfume, una silueta, una voz, una caricia, un baile o una canción, estas rutas neuronales van promoviendo actividad en nuestros pensamientos, los cuales generan respuestas biológicas que a su vez dan como resultado una actividad bioquímica o emocional. Pues sí, estas sensaciones y emociones al momento de conocer a alguien que te resulta agradable, atractivo y especial son sencillamente producto de una actividad cerebral. Razón por la cual el transito del enamoramiento a la realidad resulta increíblemente impactante y tormentoso en muchos casos.

Los estímulos van haciendo contacto con la rutina, perdiendo efectividad y poder en nuestro cuerpo, (te acostumbras a sentir lo mismo cada día) los pensamientos van transitando un proceso de asimilación y acomodación de estructuras y creencias en relación a la nueva pareja y la actividad bioquímica y emocional se traslada de lo increíble y siempre soñado a una etapa de comodidad y rutina, las personalidades van mostrándose abiertamente y el acoplamiento no siempre es satisfactorio en las parejas.

El ego inicia su juego, las normas, los miedos, los deseos, malestares, incomodidades y quejas van formando parte de la relación cultivando silenciosamente el conflicto. Allí se ven desplomadas máscaras y escudos, y el brillo de los primeros instantes se ve opacado profundamente, la realidad se hace presente, ver al otro como en realidad es resulta ahora el nuevo menú del día.

En este momento debe entenderse que se muestran solo dos opciones, continuar desde la aceptación y el entendimiento del otro o abandonar la relación, tomando en cuenta que ver al otro es encontrarse de alguna manera con uno mismo, es decir, cuando el otro presenta conductas, actitudes, situaciones y emociones que llaman nuestra atención resulta proveniente en algún nivel de nuestras propias proyecciones.

Teniendo lo anterior como base podemos redirigir la información al hecho de que el juego del ego consiste en observar sabiamente el comportamiento del otro para que puedas encontrarte, descubrirte y entenderte a ti mismo, en las relaciones humanas todos nos reflejamos en algún nivel y situación, muchas personas de tu vida son maestros que sutilmente han venido a mostrarte elementos que debes observar en función de sanarlos en ti.

No permitas que el enamoramiento desequilibre tu juicio y sabiamente aprende a observarte en los ojos del otro, recibiendo amorosamente la realidad cuando aparezca.

Escrito por:
Psicoterapeuta Álvaro Abreu
Expertoe

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