

Frecuentemente nos preguntamos por qué me pasan estos desagradables eventos o por qué no tengo la suerte de lograr tal cosa que tanto anhelo. Y es que con frecuencia no vemos las cosas con claridad mental.
A veces culpamos a la vida, a las otras personas, a los padres, al jefe, a la economía, al país, etc. etc. Pero no nos damos cuenta que
en el mundo, en cada instante, también suceden eventos maravillosos.
Si estoy distraído(a), tengo los lentes sucios y/o los oídos tapados, no podría percibir la hermosa magia de cada suceso y no podría aprovechar las oportunidades y vibrar en armonía y felicidad con eso que está ocurriendo.
Algo dentro en mi interior no funciona inadecuadamente, consecuencia de estar atrapado(a) entre los poderosos y exigentes filtros de mi mente, los cuales han sido construidos por mis experiencias pasadas. Así percibo e interpreto todo, según mis limitaciones, miedos, creencias y programaciones mentales.
Lo veo todo a través de los lentes de mi sistema de creencias y muchas veces me ocurre que veo mi mundo externo distorsionado, ya que no tengo la claridad mental para comprender, ordenar y solucionar eso que está allí fuera. ¡Lo percibo como caos y confusión total! Los temas sin soluciones se acumulan y se convierten en un monstruo cada vez más complejo de enfrentar.
Comienzo a sentirme débil, triste, derrotado(a) y sin posibilidades de salir de mi laberinto, ya que no se me ocurre por dónde podría comenzar a resolver y cómo podría llegar a mis metas.
En verdad, es sólo cuestión de limpiar los lentes, liberarme de mis viejas creencias, verme en el espejo claramente y relacionarme fluidamente con mi mundo exterior donde suceden grandes magias y maravillas.
Escrito por: Farzad Javan
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