


Indudablemente cuando hablamos de comenzar de nuevo nuestra perspectiva del mundo nos proporcionará unos resultados específicos en todo lo que hagamos. Y los inicios, nuevos caminos y comienzos sean cuales fuesen depende en gran medida de nuestras perspectivas. Bienvenido a esta pequeña ruta para armonizar tus perspectivas mentales y emocionales en función de cultivar agradables resultados para este próximo 2022.
Existen elementos en nuestras vidas que cuando no se canalizan pueden convertirse luego en pilotos de nuestras emociones, y en muchos casos en anclas que impiden nuestro avance. A continuación, ruta armonizadora para cerrar el año y abrir el próximo.
Cada situación en la que nuestro accionar pudo ser mejor, sin caer en arrepentimientos ni culpa, simplemente para revisión y aprendizaje personal, pues cada decisión tomada le dio una tonalidad a tu 2018.
La razón por la cual obtuviste tales resultados hasta ahora, y entender los resultados mismos, recordando que formamos parte de un orden mayor y divino el cual realiza su aporte mediante nuestras decisiones, emociones y perspectivas.
Serenamente cada situación y observarnos a nosotros, para darle la bienvenida al maestro de gran parte de nuestra vida, El Perdón.
Es dejar ir aquellas ideas y emociones que promueven malestar e impiden nuestro avance. No representa situaciones en las que debemos repetir historias o aceptar la presencia y actitudes de ninguna persona. Es sencillamente dejar ir situaciones, personas, ideas y pensamientos en función de nuestro propio alivio. Evitando anclas emocionales en nosotros mismos.
Sentir nuestra vida, sonreír y conectarse con lo productivo y favorable de nuestro entorno. Cultivando el avance.
Proyectar, visualizar y planear desde cualquier herramienta y técnica que sintonice nuestros estilos y dimensiones. Precisando esto, nos volvemos paulatinamente en manifestadores.
A las infinitas posibilidades del todo, pues eres parte esas gloriosas posibilidades para comenzar de nuevo.
Que el soltar es parte de la vida misma.
Estos pequeños pasos puedes hacerlo mediante una carta, a través de la cual tu mente pueda procesar la información y así definirla. Recordemos también que, en diciembre, puedes reunirte con amigos, ubicar papel, colores y lo que desees para una linda velada de bienvenida al espíritu de la navidad. Mediante un dibujo y una carta puedes proyectar tú 2022, no olvides guardar la carta durante un año para revisar y detallar claramente año a año los pasos logrados y todo aquello en lo que aun debas trabajar.
Tomate un tiempo en un sitio de tu gusto, puede ser en tu casa, un parque, un café allí donde te sientas pleno y con libreta en mano haz una lista de ideas y piensa ¿Cuáles son tus propósitos? ¿Cómo quieres vivir cada día? Generalmente respondemos a esta pregunta, diciendo: Feliz, Sano, Pleno, Próspero…. Y esto está genial, el detalle es que son conceptos amplios y generales que se optimizan si los convertimos en objetivos papables, determinados, en positivo, alcanzables y que dependan de ti. ¿Cómo? Una idea que funciona bastante bien es preguntarnos:
Estas preguntas te ayudarán a hacerte consciente del contenido de la felicidad para ti y con ello poder determinar objetivos concretos que te permitan elaborar el plan de acción señalado para lograrlos. Sería genial acompañarte en este maravilloso proceso.
Luego de hacerte las preguntas plasmadas anteriormente bien sea de forma mental o escrita piensa que es eso que harías que te mantenga 100% enfocado, que quieras avanzar, progresar y seguir indagando y haciéndolo con mas frecuencia porque simplemente te gusta. ¿Qué seria eso por lo que dejarías lo que estas haciendo actualmente? Si tienes las respuestas a todas etas incógnitas estas cada vez más cerca de encontrar tu propósito de vida y sentirte pleno haciendo lo que amas y sintiéndote a gusto contigo mismo por los resultados obtenidos.
Se trata básicamente de definir las expectativas de hacia donde va dirigido tu proyecto y que quieres alcanzar con él. Se refiere a los logros que quieres alcanzar y las proyecciones a donde lo quieres llevar, es básicamente ilógico comenzar un proyecto sin saber a quien va dirigido, cual es su potencial y que cambios esperas que haga en la sociedad o en ti mismo.
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