


En cierta ocasión escuchaba a una chica comentar que su pareja la maltrataba, y aunque el resto del grupo le preguntaba la razón por la cual lo soportaba ella decía, el me trata así, pero yo sé que en el fondo me ama. Inexplicable para el resto y para ella una muestra de amor, sin percatarse de lo importante que es dar y recibir CARICIAS.
En otras ocasiones el niño recibe atención de los padres luego de que los regañan o castigan.
Este acto de reconocimiento de la figura parental hará, en gran cantidad de ocasiones, que este niño busque jefes, parejas o amigos que lo traten igual; hará que el niño en su adultez asocie y condicione el recibir una muestra de cariño adecuada o positiva con un acto previo de castigo o maltrato.
Toda persona tiene necesidad, biológica y psicológica, de ser tocada y reconocida por los demás. Pertenecemos a grupos donde logramos recibir las caricias que necesitamos, sean adecuadas o inadecuadas, necesitamos caricias para sobrevivir, y vamos a cualquier edad a buscar cualquiera de las dos.
La persona que no recibe caricias se le seca la espina dorsal
Eric Berne
El Análisis Transaccional define caricias como cualquier acto que implique el reconocimiento de la presencia del otro, estímulos sociales dirigidos de un ser vivo a otro, donde se reconoce la existencia de este.
Estas leyes se manifiestan cuando el niño genera conductas que son castigadas, el padre lo trata de torpe, de desordenado, le grita obteniendo así una caricia negativa, pero caricia al fin. El niño somatiza enfermedad, lesiones, accidentes frecuentes con la finalidad de generar lastima, rechazo y de esta forma conseguir la atención plena de los padres. O se refuerzan con frases como; al hijo varón no se le besa o se le abraza; si tratas bien a la gente, se aprovechan de ti; cuando les dices cosas agradables a otros, se vuelven engreídos. Con esto se obtienen adultos incapaces de dar o recibir un cumplido, mostrar afecto, pedir muestras de cariño, entre otras.
Estas leyes se aplican cuando logramos tener ambientes adecuados donde el niño recibe abundantes caricias positivas incondicionales, sin necesidad de que ocurra algún evento relevante (positivo o negativo), esto genera autoconfianza y el niño se reconoce cuando realiza conductas adecuadas como respeto, orden, obediencia. Se logra cuando en la familia se permite pedir y dar abrazos, besos, caricias de forma directa y donde se eliminan los insultos y malos tratos. Un ambiente donde existe el reconocimiento del otro tal cual es, con sus semejanzas y diferencias. Esto permite tener un adulto capaz de expresar sus emociones, de dar y recibir cumplidos, un adulto con autoestima y que sabe poner límites y se hace respetar.
Los especialistas plantean que se necesitan 4 abrazos al día para sobrevivir, 8 para mantenernos y 12 para crecer. ¿Cuántos has dado y recibido hoy?
Te invito a abrazarnos sin motivo
Escrito por: Coach Edgar Cabello
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