


Educar a tu hijo no es tarea fácil en pleno S.XXI, donde los coches avanzados se fabrican a una velocidad vertiginosa, donde la tecnología fue pasando en minutos de ser máquinas arcaicas y pesadas… a ser posible la conexión instantánea con un móvil desde el bolsillo de un pantalón hacia un destinatario a miles de km de distancia en tiempo real…en este siglo donde todo avanza… excepto la educación.
Escuelas donde se sigue regalando a modo de bienvenida…una etiqueta, de esas bien grandes con nombres como “ flojo”, “trastorno de atención”, “torpe”, ”listo, “el del 5 raspón” etc… donde obligamos a todos y cada uno de esas personas a hacer un único camino, una única fila recta…por la que nadie debe salirse, una fila bien alineada, con cada uno de sus seres vestidos con el mismo cerebro, las mismas mentes e idénticos objetivos en serie…marcados en una única hoja de ruta… que lleva a una única dirección…por supuesto dirección opuesta al alma y al corazón…dirección con meta a la desmotivación.
Los niños en la actualidad, que lejos de ser tratados en toda su dimensión, metemos en un taller para fabricar en serie y crear solo aspectos que se suponen importantes…listos para su programación en serie, aunque por supuesto ninguno tenga la misma materia prima.
Personas creadas a la fuerza en un molde educativo que a veces les queda grande, otras pequeño y otras sencillamente no tienen cabida.
Así, el resultado de esta ecuación son niños que acuden a clase, pero que sienten que van a una cárcel, allí donde su alma y su corazón quedan fuera, donde solo prima la nota numérica, quedando a años luz la nota del corazón, el alma, el conocimiento interior…ese tan necesario para vivir y no sobrevivir en esta ecuación de vida.
Esto es la educación, todos tratados de igual manera, todos tienen que trepar árboles…cuando unos tienen aletas, otros brazos, otras alas y así sucesivamente seguimos forzando a crear el ser vivo en serie, llegando a esta negligencia educativa y obteniendo millones de almas, corazones y mentes sentados en una silla sin sentido.
El sistema educativo tradicional no podrá ayudarte. Es antiguo y cada vez más lejos de lo que son nuestros niños de hoy.
Despertemos a una educación completa, donde las matemáticas estén en el mismo escalón de la empatía, las artes, la danza, el descubrimiento personal, el alma…
Dejemos los moldes para las máquinas y personalicemos a nuestros niños desde pequeños, hagamos con nuestros alumnos el mismo avance que se hizo con la tecnología…pero no los teologicemos, hagámoslos humanos.
Tiñámosla de toda la gama de colores que existe y no solo de blanco y negro…usémosla como medicina contra el adormecimiento del alma educativa en la que estamos inmersos.
Posiblemente, si te preguntasen cómo se porta tu niño, te viene a la mente la frase:
Si intentas sacar de él, lo que es prioritario para ti, irá sufriendo transformaciones continuas, convirtiéndose en un ser apagado, triste, agresivo… y que buscará gente seguramente “tóxica” por quien se sentirá aceptado, alejando su alma de ti y de la familia.
Escrito por:
Rocio Gallardo
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