


Debemos tener en cuenta que una pauta es un modelo a seguir que sirve como guía para hacer algo, que implica un buen ejemplo digno de ser imitado.
Sin embargo los avances y cambios socioculturales de la crianza dificultan el desarrollo de este proceso en forma armónica y natural, por ello es necesario que los padres se preparen para realizar eficazmente esta tarea.
Las pautas de crianza son aprendidas de los padres y éstas son transmitidas de generación en generación; este proceso inicia desde que el niño socializa con su familia, con la sociedad y lo cultural: de esta manera se transfieren comportamientos que se creen adecuados porque fueron efectivos, sin embargo, cada hijo es único y va a responder frente al tipo de crianza que se le ofrece.
Es por eso, que a pesar de las diferencias entre los padres es necesario llegar a acuerdos, a partir de la negociación para que sea más sencillo poder establecer los lineamientos con los que acompañaran a sus hijos.
Son ellos quienes deben poseer herramientas que les permitan orientar y establecer las pautas de crianza para sus propios hijos, las cuales se realicen de forma efectiva y afectiva, teniendo en cuenta que los niños serán los propios gestores del desarrollo de sus potencialidades.
Elaborar acuerdos que sean fruto de la reflexión, para que con firmeza, responsabilidad, afectividad e inteligencia acompañen a sus hijos.
Se considera indispensable el respeto del uno por el otro delante de los hijos, porque el desautorizar o criticar al otro delante de los hijos debilita el trabajo en equipo y resta autoridad.
Debe ser una actividad conjunta, donde se delibere, se escuchen las diferencias y se concreten acuerdos para que luego delante de los hijos no se dé la posibilidad de tener desencuentros, pues esto trae confusión y repercute de forma negativa.
La puericultura, se encarga del desarrollo saludable y de la crianza de los niños, la cual busca que el niño crezca sano y obtenga las herramientas necesarias para integrarse a la sociedad.
La puericultura es el arte de cuidar, de cultivar niños, de criar, de instruir, de dirigir y de educar, es decir, es una práctica social aprendida por medio de la realización de acciones pertinente y ejercidas por los “puericultores” que son los adultos, (mamás, papás, abuelos, tíos, otros) quienes acompañan a los niños en su proceso de crecimiento y desarrollo.
Es necesario tener un ambiente adecuado para el sano desarrollo del niño donde existan vínculos afectuosos entre padres e hijos, teniendo en cuenta la provisión de los cuidados básicos en salud, nutrición y saneamiento ambiental, que permitan las mejores posibilidades de estimular sus potencialidades intelectuales, afectivas, sociales y culturales.
Es el proceso donde los padres esculpen el cuerpo y el espíritu de los niños, teniendo como premisa que los primeros años de vida son decisivos para la estructuración de la personalidad, al igual que para el aprendizaje de la configuración de emociones del futuro adulto.
Es ese trabajo artístico que la naturaleza le confiere a los padres y va más allá de atemorizar y dominar al niño, como han creído muchos padres a lo largo de la historia.
En la actualidad es indispensable; porque para poder ser un puericultor, se requiere de una búsqueda permanente de la reflexión crítica, sobre los actos de la crianza, para ofrecer a los hijos un ambiente propicio desde la niñez partiendo del funcionamiento armónico de la pareja y de la familia.
La crianza del ser humano constituye la primera historia de amor, en ella se edifica la identidad del niño y el ser social en el que se convertir
Escrito por: Psicólogo Diandra Fonnegra
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1 Comment
Buenísimo el post. Un cordial saludo.