


Desde la perspectiva de las Constelaciones Familiares la relación de pareja se apoya en los siguientes elementos:
El amor es la actitud que nos permite agradecer incondicionalmente al otro tal y como es.
El primer contacto con el amor se da a través de los padres. Se aprende a amar gracias al amor paterno.
Fase en la que vemos a la pareja como el ideal de hombre o de mujer que tenemos; es una fase infantil, condicionada por nuestro pensamiento inmaduro respecto a lo que es una relación de pareja, es el amor idílico de los cuentos de hadas. Vivimos en un sueño.
Esta fase surge de la necesidad de compensar o sanar por parte de ambos sistemas familiares y como proyección de nuestra madre ideal.
Es cuando empezamos a bajar de la nube y nos quitamos «las gafas de color rosa»; empezamos a reconocer las virtudes y defectos de nuestra pareja; por primera vez «le vemos» y «decidimos voluntaria y mentalmente» seguir adelante con la relación.
Es la fase en la que se empieza a entrever el amor adulto.
Se observa un matiz mental o de voluntad; una decisión que supone «esfuerzo», todavía hay una escisión entre el otro y yo.
Cuando ya hemos reconocido al otro, cuando decidimos conscientemente compartir la vida con él, cuando vemos quién es y quién no es, cuando elegimos seguir caminando juntos sin condiciones, sabiendo que el otro es nuestro apoyo y nosotros somos el suyo, cuando en una sola mirada se evocan las imágenes del camino recorrido juntos.
Aparece una fuerza mayor que trasciende la voluntad individual, es aquí donde siento la energía de ese «algo más grande» que nos guía a la aceptación de nuestro YO a través del otro y a la aceptación del OTRO a través de nuestro yo, aquí se da la unicidad.
Este punto es fundamental como base para la armonía de la pareja y el sentirnos como iguales. Si no se equilibra esta relación aparecen las tensiones que, a su vez, permiten el avance tanto de la pareja como de la persona en su individualidad.
Es fácil de observar cómo en muchos casos las circunstancias que atraviesan determinadas parejas son especialmente duras y, a pesar de eso, siguen adelante.
En estos casos la pareja es el medio de compensar y liberar nudos sistémicos que han de ser desatados por el encuentro único entre esas dos personas. Esto es lo que se denomina en constelaciones como «la comunidad de destino».
Escrito por: PALOMA SÁNCHEZ ÁLVAREZ
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