


Hablamos de la pareja, la relación de pareja, la sexualidad en la pareja, y así unos cuántos más etcéteras en pareja… pero en ocasiones no sabemos ¿Quién soy realmente en mi relaciona de pareja?
Dos seres que nacieron en lugares diferentes, con familias diferentes, en contextos sociales y culturales diferentes, incluso países diferentes, tal vez con diferentes religiones. Un día, o noche, se encuentran, se miran, se escuchan, se huelen, se sienten y desean la cercanía.
Ese o esa que pudiese tener la genética que necesitamos para que la especie continúe. Crudo verdad, sin romance, ni flores, ni cena a la luz de las velas. Pues sí, la sexualidad es así, inconsciente, viva, busca lo vital, busca seguir, multiplicar, crear…
Para eso no se detiene a pensar, sigue su instinto, el impulso que nos lleva al encuentro con el otro para lograr su objetivo.
Cada persona es, única, un individuo, un espécimen, un Ser y cuando nos relacionamos con otro en la intimidad, en una relación de amor nuestra individualidad se manifiesta, se muestra y, no importa cuánto queramos cambiar, a veces no es posible, pues hay un imperativo genético que nos marca y que va más allá de los “deberías”, “tendrías que” o cualquier fórmula que nos vendan para lograr quedarnos en una relación.
De sutilezas, de condiciones, de preceptos, de prejuicios, que nos han lastimado severamente en la experiencia de vivir como somos, intentando cada día cambiar de mil formas para mejorar la relación, aún a costa de nuestro propio bienestar.
Muchas veces, la mayoría de las veces, no somos conscientes de estos procesos que nos creamos con el envoltorio de vida estable, feliz y productiva al lado de alguien, procesos que nos alejan de nuestros verdaderos deseos, necesidades y propósitos.
Veo tanta gente en mi consulta triste, desilusionada, amargada, con su luz interna opacada por la conformidad, por lo que debería ser, por lo cree que debe ser, son personas que han dormido sus sentidos, su capacidad de mirar, de sentir la vida tal cual es para ellos.
Es el desafío más grande en cuanto a las formas de relacionarnos en la vida. Siempre va a representar un intercambio de formas, de pensamientos, de sentires y acciones que pueden promover la vida. Llegar a ella conscientes o por lo menos despiertos a lo que Es y a lo que Somos, nos posibilita transitar el camino y la experiencia con fuerza, con energía y con ganas. El amor no es suficiente, hay muchos factores que influyen en el éxito de una relación.
En estos tiempos, te invito, una vez más a que te descubras, te reconozcas, te ames como eres y de esta manera honres y respetes tu legado, tu sistema. Toma tu vida verdaderamente en tus manos, hazte cargo de tu felicidad, de lo que manifiestas cada día, de donde estás poniendo la atención con tus pensamientos.
El proceso puede ser largo o corto, pero si te da alegría, si te sientes ligero y sonríes cada día más, seguro vas por buen camino, si es lo contrario, detente, respira y si sientes que sólo no puedes, pide ayuda, siempre hay una posibilidad cerca de ti.
Con todo el amor de mi corazón al tuyo, te deseo éxito en tu andar y que logres la mejor relación contigo que posibilite esa mejor relación con el otro.
Escrito por: Yuleika Guzmán
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